Hola.
Se me ocurren al menos media docena de formas con las que abrir esta primera entrada del blog. Y sin embargo me he decantado por un simple "Hola". Sí: es escueto, pero efectivo al fin y al cabo. Creo que transmite exactamente lo que quiero significar: la idea de bienvenida con un cierto tono de calidez y cercanía.
Como podéis observar, cada palabra, cada coma, cada acento es importante. Nada es accesorio. Todo es decisivo, tanto la presencia de un determinado signo como su ausencia. En cualquier caso yo no soy nadie, NADIE, para dar consejo alguno. Precisamente, el objetivo de este blog no es otro que contar mis experiencias y peripecias a la hora de intentar escribir algo de provecho. Intentaré ir colgando todo lo que crea que pueda ser de utilidad para cualquier amante de la literatura que, como yo, alguna vez se haya visto seducido por el arte de la palabra y, no contento con devorar libros y relatos, se haya lanzado de lleno, sin paracaídas y sin un mapa preciso, al complicado arte de la escritura.
No pretendo sentar cátedra sobre cuestión alguna. Mi objetivo no es ese. Simplemente voy a dedicarme a hacer partícipe a toda la comunidad hispana de internet de mis cosas y mis descubrimientos, de mi particular camino por este mundillo tan apasionante.
Espero que alguien pueda sacar algo de provecho de todo el galimatías en que se va a convertir esta web. Y, ojalá, todo usuario interesado en la cuestión decida dejar su propio punto de vista en las cuestiones que se susciten, pues una única visión de la realidad de nada sirve a estas alturas de la vida. Lo verdaderamente enriquecedor (y éste sí que es uno de los objetivos de este blog) es poder compartir la pasión por la escritura con personas de todo el mundo que sientan la misma devoción y las mismas ganas por aprender.
Dicho esto, estáis en vuestra casa. Espero que os metáis hasta la cocina. Nos leemos.
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