Pablo Honey y The Bends mostraron los primeros indicios de algo que se ocultaba bajo ese maremágnum de rock y distorsiones salvajes. Había ciertas fisuras que permitían adivinar algo más allá de ese aparente rock comercial y adictivo. OK Computer abrió en 1997 la caja de Pandora. Uno de los discos más influyentes de la música contemporánea: una nueva concepción del rock, una huída de lo normalizado, un paso definitivo hacia la experimentación. Supuso el inicio de un viaje sin retorno.
El binomio conformado por Amnesiac y Kid A definió prácticamente por sí sólo una realidad. Un camino cada vez más profundo de experimentación e irrealidad hacia la búsqueda de los límites mismos del sonido. La evanescencia del rock y el auge de la electrónica hacia un destino difuso y borroso. Canciones entre el límite de la realidad y la fantasía que mostraron la verdadera cara de Radiohead, el complejo universo sonoro que atormenta sus mentes.
Hail to the Thief le siguió, e In Rainbows completó el trayecto. Y ayer se lanzó por fin el (in)esperado The King of Limbs:
- Bloom abre el disco. Brutal corte post-IDM, post-trip-hop, con toques dubstep y métrica propia del math rock más duro. Portishead resuena en nuestras mentes con su inolvidable Third. Radiohead homenajea el impresionante Silence con que los de Bristol abrieron su disco en 2008. Four Tet se percibe en el ambiente, Bonobo asiente, Massive Attack escucha atentamente. El mundo musical actual aprueba el despliegue multirreferencial de Yorke, Greenwood y compañía. Una catarata de tormento con una demoledora línea de percusión sobre la que unos inquietantes y anodinos versos de voz se dispersan en un vacío existencial infinito, en la incertidumbre de la nada. Atmósferas minimalistas terminan por adornar la compleja crudeza de la pista. Open your mouth wide, universal sighs, and while the ocean blooms, it’s what keeps me alive, so why does it still hurts? Don’t blow your mind with why. De lo mejor del disco.
- Morning Mr Magpie arroja algo de luz sobre el espesor insondable que Bloom ha dejado. La línea de percusión repetitiva y exasperante se repite nuevamente. La aspereza de los sintetizadores se ve contrarrestada por la animada intervención vocal de Thom Yorke. Un interludio divide el tema en dos partes. Una fisura que, lejos de introducir algo de luz, supone una potenciación de la dispersión escabrosa del tema cuando éste vuelve a arrancar. La introducción de sonidos difusos introduce un halo de desoladora irrealidad sonora bajo una melodía anodinamente enfermiza y adictiva. El fango se apodera de nuestros cuerpos al ritmo que el bajo destructor de mentes cumple con su cometido. You know you should, but you don't se repite ininterrumpidamente. Duele en el alma.
- Little by Little tiene una difícil tarea por delante. El animado riff de guitarra crea una atmósfera placentera alejada de la inseguridad y dispersión de los temas anteriores. Los versos cantados en falsetto por Yorke introducen una cierta dinámica de recuperación anímica. Un breve descanso que consigue liberar en cierto modo nuestras contaminadas mentes para un nuevo envite. The last one out of the box, the one that broke the seal, obligation, complication, routines and schedules, drug and kill you, kill you. Aunque hablar de recuperación con una letra tan desoladora puede resultar ciertamente tramposo. Sin embargo, no lo es. Seguimos cayendo. Pero el fondo aún no se divisa.
- Feral recupera el imperante espíritu desasosegante. Batería y sintetizadores se combinan para perturbarnos hasta límites insostenibles. Ecos de voces propias de Burial se dibujan en el complejo entramado sonoro. Unas líneas de guitarras parecen sonar. ¿Lo hacen de verdad? El desconcierto es lo único de lo que tenemos alguna evidencia. La combinación variable de todos los elementos crea una masa sonora empalagosa e incorpórea que consigue penetrar sin demasiado esfuerzo hacia lugares mentales y emocionales difícil de escrutar. El minuto final de la canción se manifiesta como el momento cumbre del disco. Tocamos fondo. Tocamos el cielo al mismo tiempo. OBRA MAESTRA. Incluso diría más: ¡JODIDA OBRA MAESTRA!
- Lotus Flower comienza lentamente para dar tiempo a superar lo que acabamos de oír. Lentamente la batería y los sintetizadores empiezan a hacer de los suyas. Secas series se repiten hasta que la voz de Yorke vuelve a introducirse en el caos ambiental. I will sink and I will disappear, I will slip into the groove and cut me up and cut me up... Inconformismo, decepción, pero una cierta solidez estructural y sonora dan consistencia y empaque al tema; se atisba una cierta seguridad, hay un suelo, débil y resquebrajado, pero existe un cierto sustento: The darkness is beneath, I can't kick the habit, just to feed my fast ballooning head, listen to your heart.
- Codex introduce por fin una línea de piano clara. Tranquilidad y calma en medio de la descorporeización total. El sentimiento de melancolía aflora al ritmo que los versos de Thom Yorke abren nuestras entrañas para introducir una picota de deseperación en nuestro interior. Los sonidos distorsionados juegan en nuestra contra. La catarsis del alma se abre paso a través de simples y límpidos sonidos: The water’s clear, and innocent, the water’s clear, and innocent... ¿Dónde está la realidad? Hace tiempo que la perdimos de vista. Quince segundos de silencio. Pájaros. Muerte. Resurreción.
- Give up the ghost. Más pájaros. Voces etéreas. El inescrutable sonido del bajo se apoya en unos acordes de guitarra minimalistas con una combinación vocal agradable. Calma por fin. Tranquilidad. Don’t haunt me, don’t hurt me, gather up the lost and sold, in your arms, in your arms...
- Separator comienza con una poderosa y repetitiva línea de batería. Las voces distorsionadas introducen una cierta sensación onírica. Un sueño etéreo. Incorporeidad infinita. Demolidos y destrozados, en una espiral sin certezas, efímera e intemporal, nos deslizamos abocados hacia la nada más absoluta...
Then you’re wrong
If you think this is over
Then you’re wrong
If you think this is over
Then you’re wrong
(wake me up, wake me up)
If you think this is over
Then you’re wrong
(wake me up, wake me up)
Like i’m falling out of bed
From a long, weary dream
The sweetest flowers and fruits hang from trees
When I ask you again
When I ask you again
Wake me up
Wake me up
Wake me up
Wake me up
Wake me up
Wake me up
Wake me up
Wake me up
Resulta curioso comprobar cómo empecé analizando los primeros temas de manera un tanto analítica para ir sumergiéndome poco a poco en meras sensaciones y emociones. 37 minutos les han servido a Radiohead para definir lo indefinible en un álbum devastador. Y alguien se estará preguntando qué me ha parecido el disco. Bien, creo que sería más fácil decir qué no me ha parecido.
Sólo diré que el mundo se detuvo unos instantes. Y fueron unos instantes tan efímeros, tan intangibles, que nunca sabré en realidad si el mundo se paró o si, por el contrario, éste nunca dejó de girar, sino que fui yo mismo el que, durante un tiempo indeterminado, me detuve para siempre... Nada es efímero; nada es eterno. Es, simplemente, todo lo contrario. Radiohead ahora, por fin, lo sabe.


